lunes, 1 de febrero de 2016

Mejor dirección novel de Jota Linares y Paco Anaya


Como ya hiciera con ¿A quién te llevarías a una isla desierta?, Jota Linares vuelve a hacer un revival de aquella maravillosa obra que se estrenó en el desaparecido Garaje Lumiere por el 2013. Manteniendo libreto y reparto casi intacto pero introduciendo algunas novedades que hacen que la obra funcione mucho mejor que aquella en todo un acertado ejercicio de innovación y reciclaje.


La historia comienza tras la proyección de la opera prima de Eme Betancourt. Una fiesta  de cine, donde estarán invitados su grupo de amigos de siempre (de los cuales no sabe nada desde hace años). Un reencuentro más que interesante, con unos personajes que tenían unos fuertes lazos que les unían pero que el tiempo y la distancia ha ido deteriorando hasta ser unos verdaderos desconocidos


Por lo tanto, la situación que se genera es verdaderamente atractiva para el espectador, con todos esos personajes encerrados en una lugar en el que no se encuentran nada cómodos, teniendo que guardar las apariencias, dejando sus problemas en la puerta y sonriendo porque es el día de su amiga Eme. Ropa de gala, champagne, hipocresía y muchos selfies, son varios de los elementos que se dan la mano en la celebración del estreno de la película que catapultará a su directora al olimpo del celuloide.


Pero como en las buenas historias nada es lo que parece, y cuando los ánimos se avivan y el alcohol hace su efecto es cuando llegan las revelaciones. Porque para este grupo de amigos, dicha película significa mucho más, debido a que descubren ciertas similitudes entre la ficción y su realidad, lo cual desembocará en más de un conflicto pasado no resuelto. Esto sirve para contarnos de manera indirecta los entresijos de los procesos creativos, la busqueda de inspiración y lo complicado que es sacar lo mejor de uno mismo para ofrecerlo ante el gran público.


Una obra sincera, emocionante y que te hará reír mientras descubres como es el mundo del cine visto a través de los ojos del teatro en un híbrido perfecto. Una propuesta fresca, en sintonía con estos tiempos, alejados del clasicismo formal de las obras que se representan en espacios de corte más clásico y que cuenta en su reparto con toda una galería de buenos actores en el que destaca la comocidad con el público de Celia de Molina.


Estas invitado al evento cinematográfico del año y tiene lugar en Nave 73.

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