miércoles, 27 de abril de 2016

House of cards (2016). Cuarta temporada




Ahora que se avecinan nuevas elecciones en España no viene mal hacer un repaso de lo último de House of Cards. Nuestro presidente ficticio favorito regresa con mucha fuerza a nuestras pantallas, convirtiéndose en un visionado obligatorio para todos los amantes de esta gran sátira politica. 


Después de una temporada tan irregular como su predecesora (aunque con un cliffhanger final más que prometedor), Beau Willimon y cía se han puesto manos a la obra para devolvernos la firmeza que necesitaba la serie, con unas tramas que bucean en hechos del pasado y que unifican toda la historia de Francis y Claire hasta ahora.


Sin duda, la serie de Netflix había perdido fuelle desde que Underwood fue nombrado presidente. Entrando en juego otro tipo de historias, perdiendo el componente más satírico que era un elemento fundamental de la historia hasta el momento. Quizás ahora con nuestros personajes en las esferas más altas hayan perdido algo de aspiraciones, ya que han cumplido su meta de estar al frente del país. En esta nueva temporada les colocan retos a su altura y donde las conspiraciones tienen una escala más global si cabe. Colocando al matrimonio contra las cuerdas como nunca antes había estado. Verles frágiles resulta impactante para el espectador. Y funciona muy bien para que luego vuelvan a resurgir con más intensidad que nunca.


Una vez completado el visionado de todos los capítulos que componen esta temporada queda patente hacia donde se dirige la serie, dejando una situación muy interesante de todos los personajes y siendo los Underwood los grandes vencedores (pero con un gran número de sus enemigos al acecho). Puede que pareciera arbitrario algunos de los acontecimientos de la pasada temporada, pero están todos justificados ahora. Dejando un tablero bastante claro con unas piezas muy importantes: el periodista Lucas Goodwin, el regreso de Remy Danton, Catherine Durant o Raymond Tusk.


La serie continúa teniendo una calidad exquisita, gracias a un diseño de producción muy cuidado y con un elenco que se encuentra como pez en el agua dentro de esta ficción. Esperemos que Kevin Spacey y Robin Wright sigan impresionándonos en este retrato Shakespeariano de la cara más cruenta del poder durante más legislaturas.

miércoles, 20 de abril de 2016

Julieta (2016) de Pedro Almodóvar


Lo nuevo de Almodóvar tiene nombre de mujer. Y como en sus mejores películas, ellas solas llevan todo el peso cinematográfico. En este caso, el de una historia serpenteante y sinuosa que esquiva los momentos dramáticos más clásicos, jugando en una especie de ambigüedad narrativa, haciendo que el espectador tenga que componer parte del relato. El director manchego dosifica la información hasta el extremo, siendo los detalles realmente importantes (Aunque si te paras a pensarlo, los huecos no le interesan para nada). Después de tantos maravillosos melodramas coloristas, Almodóvar necesita otros retos. Quizás bucear por otros recovecos más interesantes para alguien de su maestría y para ello que mejor material que esta especie de adaptación de los relatos de Alice Munro.


Supongo que su escaso éxito de taquilla viene dada más por la historia en sí, que por los famosos papeles de Panamá. No es una película al uso ni una más de Almodóvar, es más reflexiva, elegante y descorazonadora que el resto de su filmografía. Bien es cierto que tiene cierta similitud con su celebre Todo sobre mi madre. Pero aquí explora de manera muy diferente las relaciones materno-filiales, cosa que se agradece. 


Partimos de una historia que navega entre los tiempos presentes y pasados para introducirnos en la vida de Julieta. Esta sufre un revés cuando se encuentra a la mejor amiga de la infancia de su hija Antía y le cuenta que la ha visto hace poco y que tiene tres hijos. Un dato que parece sin importancia pero con el que nos presenta el conflico central del film: Julieta perdió a su hija por motivos aún desconocidos. Esta información por lo tanto, es una revelación suficientemente importante para revitalizar ese sentimiento de pesadumbre justo en el mejor momento en el que se encontraba. Ello afectará a su vida de una forma desgarradora, no pudiendo sobrevivir a la ausencia de Antía. Mediante flashback se nos va narrando el origen de los personajes hasta llevarnos al presente.


Quizás uno de los aspectos más polémicos de la cinta, sea la dicotomía interpretativa que corre a cargo de dos actrices tan diferentes para dar vida a Julieta. Por un lado, la joven Adriana Ugarte y por otro, la madurez de Emma Suarez. Este juego de contrastes de unas intérpretes tan diferentes es bastante interesante. Siendo una manera elegante de demostrar como puede cambiar una persona a raíz de un conflicto. Siendo el trasbase de una actriz a otra utilizando un elemento purificador como es el agua y una toalla para limpiar el dolor. 


El resultado de la cinta provocará divisiones en el espectador, siendo un drama contenido que puede parecer desdibujado pero con sentido y armonía. El concepto era eso: contar una historia no desde su puntos fuertes sino desde los momentos donde "no pasa nada". Las transiciones son clave en la nueva cinta de Almodóvar. Un intento valiente de jugar con su estilo de siempre como nunca lo había hecho. Sigue así Pedro.

miércoles, 13 de abril de 2016

Daredevil (2016) Segunda temporada




El hombre sin miedo vuelve a la pequeña pantalla como una de las propuestas más solidas entre las ficciones televisivas de corte superheróico (y no son pocas precisamente). Una serie que viene marcada por el éxito de crítica y público con su primera temporada, una gozada para todos los que siempre hemos pedido más al universo Marvel cinematográfico. En esta ocasión, las aventuras de Matt Murdock tiene el atractivo añadido de dos incorporaciones de auténtico lujo: Elektra, la hermosa asesina que ya vieramos en cines con el rostro de Jennifer Garner y Punisher, otro gran personaje que siempre ha oscilado entre psicopata y héroe.


A pesar de que ahora Wilson Fisk está fuera de juego, Daredevil sigue teniendo que luchar contra el crimen en una ciudad que ahora está sin dueño. Las distintas organizaciones criminales se pelean cada calle en busca del domino del territorio que en otra época fue de Fisk. Mientras tanto, Nelson y Murdock siguen con su lucha por la justicia en un buffete que no es rentable. Buscando algún caso que consiga sacarlos de la pobreza pero sin dinamitar sus ideales. Nos encontramos por lo tanto, ante una trama continuista y del que vemos la evolución lógica de los personajes, con las consecuencias de todo lo sucedido en la anterior temporada, además de añadir un par de guiños a otras series con las que ahora convive como Jessica Jones. Eso mola.



Esta nueva remesa de 13 capítulos es más compleja que su predecesora. Quizás uno de sus mayores problemas sea que quiere abarcar más de lo que cubre, utilizando un montón de tramas que se entrecruzan de una manera más o menos lógica pero que distraen mucho al espectador de la esencia real del relato. Si hubieran simplificado la historia tendría más fuerza, hay personajes como el de Punisher del que pedimos más, pero claro, los showrunners no solo se contentan con el alter ego de Frank Castle porque no paran de añadir otros conflictos: Elektra, La mano, Stick, los amorios de Matt, el regreso de Wilson Fisk, el juicio,... se antojan demasiados. Bien tratados darían para varias temporadas pero aquí han querido jugar todas sus cartas demasiado pronto. Incluyendo temas hasta ahora no tratados en esta ficción, jugando con el género fantástico que no encajaba mucho con el carácter realista de la serie.




Uno de los mayores defectos es meternos con calzador a Karen Page sea como sea. Ella está en la mayoría de las tramas, vale que es uno de los personajes más importantes pero no hace falta convertirla en letrada, psicologa ni periodista de elite según se antoje el guión. Tenemos personajes que se pueden ocupar de ello de manera más lógica, pero en esta temporada la serie nos ha obligado a seguir a Karen de un lado para otro, convirtiéndola en una mujer fuerte y segura de sí misma, que es capaz de llegar más lejos que Matt, Foggy o la misma policía. Por si esto fuera poco, nos añaden una empalagosa trama romántica con Matt que tiene como objetivo servir de contrapunto con la relación de este con Elektra. Vale, el personaje está bien, funciona y tiene nuestra empatía pero no era necesario tanto, sobre todo con todo el volúmen de secundarios que tiene Daredevil


Como contrapunto, un personaje que está muy bien dosificado es Punisher, uno de los justicieros más polémicos del cómic mainstream. Interpretado en esta ocasión por Jon Bernthal, conocido por The Walking Dead y Show me a hero. Esta era la oportunidad perfecta para sacar jugo de un gran personaje (tan maltratado en la gran pantalla) que encaja tan bien en esta serie. Durante esta temporada vemos como Frank Castle emprende su particular venganza sin que el espectador sepa como se originó. Un hecho que será mas complicado de lo que parece y que se irá resolviendo con el paso de los capítulos. Como en la mayoría de comics de este corte, el choque de fuerzas al final acabará uniendo a Daredevil y Punisher contra enemigos en común (algo que también pasará con Elektra). En general, el personaje funciona muy bien, quizás tiene escenas demasiado lacrimógenas en determinados momentos pero el fuerte contraste de su manera de actuar con los valores de Daredevil da mucho juego en los primeros capítulos. 



Mucho menos interesante han resultado ser todo lo relacionado con Elektra, así como la manera de incluir a la Mano. Estos elementos se introducen en la segunda mitad de la temporada, en la que parecen pisar el acelerador para contarnos todo de manera atropellada. Lo salvan unas grandes escenas de acción con coreografías muy trabajadas y unos set pieces bastante interesantes. La técnica es uno de los fuertes de Daredevil y en esta ocasión lo vuelve a demostrar.


Una serie interesante que tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero que en general deja buen sabor de boca. Su punto de vista es uno de sus valores, así como unos protagonistas solidos, solo falta saber que nuevas aventuras les tocará vivir al diablo guardián de Hell´s Kitchen. Seguramente unirse a Los Defensores.

miércoles, 6 de abril de 2016

Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia (2016) de Zack Snyder

Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia affleck dc warner snyder

El estreno del año resultó ser un truño. Podéis pensar que exagero pero después de años de gestación el resultado se me antoja más que insuficiente. A pesar de alcanzar el cenit del box office con ese número 1 mundial que tanto cacarean, la historia no funciona y no voy a defender una cinta multimillonaria solo porque une a los personajes que más amo. NO.
Lo que debería ser el acontecimiento cinematográfico del año, el combate épico entre el caballero oscuro y el último hijo de Krypton se convierte en un producto deslavazado, carente de entidad, con un conjunto enraízado en los mejores comics sobre ambos personajes pero con una evidente desorganizción de las ideas, debido a un desilusionante guión y a una compañía que parece mirar de soslayo a su competencia superheroíca más de lo que debería.
Aun así hay aspectos de la trama en los que daré el beneficio de la duda porque puede que se desarrollen o se aclaren con las sucesivas cintas o incluso en la edición extendida en DVD/Blu-ray. Pero después de tanto tiempo y tanto hype, la ultima cinta de Zack Snyder no tiene mi aprobado.


Tras un punto de partida más que interesante, útilizando hábilmente uno de los acontecimientos más polémicos de El hombre de acero, la cinta arranca con la batalla de Superman y Zod en pleno Metropolis. En esta ocasión desde una perspectiva diferente, el punto de vista de las personas de a pie, en este caso, de Bruce Wayne. Descubriéndose impotente ante hechos que no alcanzan a su control y considerando al kryptoniano el culpable de tanto caos y destrucción (el 11S siempre está ahí). Sembrando así, de manera justificable y humana el germen de lo que ocurrirá en el tercer acto. Por lo tanto, las intenciones de Warner estaban claras solo que no han tenido los huevos de llevarlo a las últimas consecuencias. Si que es cierto que la película se asemeja al comic: The Dark Knight Returns. En él, Frank Miller trata de acabar con el mito superheroíco mientras que en la cinta de Snyder (por más oscura y debastadora que parezca) se trata del origen del mismo. No rompe con el esquema del superheroe sino que le revitaliza, dando como resultado la génesis de la formación de ese grupo de heroes llamado La liga de la justicia. BvS sirve como puente hacia la gran película que el estudio tiene en mente sobre dicho grupo. Creando un plan maestro donde nos irá presentando miembro a miembro en sucesivas cintas durante los años sucesivos para crear un universo compartido, que es el objetivo que tanto ansían.


Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia snyder affleck


Hay muchas tramas paralelas, muchos personajes y bastante confusión en el desarrollo de los personajes aunque de esto no tiene culpa Zack Snyder, si no las prisas de Warner y un guión modificado en exceso del que no toda la culpa la tienen Goyer y Terrio. Considero que los fans del noveno arte que conozcan bien el universo de las viñetas disfrutarán de cada guiño o huevo de pascua, pero también es cierto que hay varias tramas que dejan al espectador medio con cara de WTF. Pero como dije más arriba, seguramente esas respuestas tengan lugar en el futuro. El principal problema ha sido equiparar las tramas de los dos superheroes y su enfrentamieto, junto con la introducción de demasiados elementos de su febril universo (Presentando futuros integrantes de La liga de la justicia cada dos por tres). A pesar de ello, Wonder Woman ha conseguido hacerse con nuestro corazones en un par de escenas. Desembocando en lo que es la primera aparición de la trinidad en pantalla grande. Pero son solo momentos aislados, el film acaba siendo una especie de collage que va perdiendo a medida que pasan los minutos entidad propia. Dejen de pensar en el futuro, ¡qué tenemos a Batman y Superman a punto de pegarse...! Warner lo quiero todo y ya.


Realmente la mayoría de los actores están bien en su rol, lo que es una pena es ver su  lucha constante contra el propio guión. Intentando construir un personaje por todos los medios mientras el texto hace aguas por todos lados. Hasta los personajes más polémicos como el Lex Luthor de Jessie Eissenberg tiene matices interesantes pero se ve enturbiados por demasiado caos narrativo y pirotecnia efectista. Además, hay un par de descubrimientos interesantes como June Finch, la incipiente senadora interpretada por Holly Hunter o el nuevo Alfred. El personaje interpretado por Jeremy Irons se encuentra muy alejado al que interpreta Michael Caien en la trilogía de Nolan y encaja a la perfección en este nuevo universo, oxigenando la cinta con grandes momentos de comedia. Yo soy fan del universo de Batman y no me importa los cambios a la pantalla siempre que se respete la esencia del personaje y en esta película se cumple en la mayoría de los cosas, así que bien.


Zack Snyder es un virtuoso de la imagen componiendo cuadros con un nivel de preciosismo brutal, que hacen de la épica su bandera, con momentos realmente buenos como la overtura de la película. Un resumen del origen de Batman que tanto hemos visto, pero que en este caso es el más fiel a las viñetas, el más emotivo y uno de los mejores integrados en la trama (algo que se agradece).


En resumen, lo que podía haber sido no tuvo lugar. Demasiada espectación, demasiados problemas de producción generados por la inseguridad de un plan cinématografico a largo plazo. Oportunidad desperdiciada de hacer una buena secuela de El hombre de acero o de una presentación digna del hombre muerciélago. Quizás a partir de ahora, debemos esperar menos de esta franquicia, o a lo mejor hay esperanza debido a otras películas menos encorsetadas y que no tengan el peso de ser la columna vertebral de este universo. Maybe...


Por cierto, Ben Affleck es Batman.