lunes, 16 de mayo de 2016

Caballero Oscuro III La raza superior. Libro Uno

 Reseña de Caballero Oscuro III La raza superior. Libro Uno

Debido al escaso éxito de ventas de DC en comparación a su máxima rival, la subsidiaria de Warner no se le ocurre otra cosa que resucitar viejas obras de éxito para readaptarlas o rebootearlas para que el lector actual compre sus comics con la esperanza de encontrarse con su propia nostalgia. Casos como las innecesarias Before Watchmen o la precuela de Sandman son ejemplos de que la empresa no esta en su mejor momento creativo. Por eso, el regreso al universo de Batman: El Regreso Del Caballero Oscuro no se nos antoja como una sorpresa sino como un medio publicitario para llenarse los bolsillos a nuestra costa. Siendo esta tercera parte llamada Caballero Oscuro III La raza superior. La idea es una serie de ocho entregas que contienen a su vez unos minicomics que amplian el universo creado por Miller. En esta ocasión debido a su estado de salud, la obra se escribe a cuatro manos junto a Brian Azzarello (a pesar de que el propio Miller diga que la obra es en su mayor parte es idea del autor de 100 balas). El apartado gráfico corre a cargo de Andy Kubert y Klaus Janson. No pinta mal en realidad.


Este comic arranca con la historia donde lo dejó Batman: El Contraataque Del Caballero Oscuro pero aún así, no tienes que hacer ningún tipo de ejercicio de memoria ni es necesario relectura alguna. Este número es muy sencillo y no necesitamos apenas información para introducirnos en su historia. A pesar de lo rupturistas que eran las obras anteriores se puede decir que en esta ocasión buscan un público mayor, se dejan de experimentaciones y la historia es bastante más clara. Algo que se agradece y que puede que sea responsabilidad de Azzarello.


Uno de los aspectos más representativos es el protagonismo coral a través del que se nos cuenta el relato. Siendo las mujeres las verdaderas heroínas de la colección: Wonder woman (y su hija Lara), la comisaria Yindel o la ex-Robin Carrie Kelly toman el relevo a Superman, Batman y compañía. Toda ellas muy bien desarrolladas y con personalidades muy atractivas. Lo que la convierte en un punto de partida más que interesante.




A pesar de todo, estamos ante un mero aperitivo, un solo número que se lee de un tirón y que nos sabe a poco. Tras un arranque prometedor, nos atenemos de hacer más valoraciones. Esperaremos a sucesivas entregas que nos muestren un poco más del desarrollo de la trama, aunque la cosa pinta bien. 

lunes, 9 de mayo de 2016

Lavar, marcar y enterrar. Historias de una peluquera en serie

Lavar, marcar y enterrar. Historias de una peluquera en serie teatro

El teatro moderno está tendiendo hacia un cambio en las formas y los espacios. Pensando así, en generar nuevas sensaciones para los actuales espectadores más habituados al realismo y la cercanía audiovisual. El marco del circuíto off ha servido como campo de pruebas para dicha evolución que ahora podemos descubrir en cualquier producción teatral que se precie: Propuestas frescas, innovadoras y únicas que con el paso de los años han renovado la forma de hacer teatro en España, como ocurre con la nueva obra de Juanma Pina.


En Lavar, marcar y enterrar este experimento tiene su origen en las entrañas de una peluquería (Tanto su historia como su representación escénica). La primera temporada de la obra se realizó dentro de Corta Cabeza y actualmente se representa en un teatro de corte más clásico como es el Lara. Eso sí, manteniendo sus señas de identidad intactas. Algo que merece mucho respeto, ya que no han querido venderse al clasicismo sino reinterpretarse siendo fieles a su premisa original.


La historia se centra en contarnos la vida de Gabi, interpretada por Miriam Díaz-Aroca, una peluquera neurótica de cabellera voluminosa, a través de una situación insólita: Su secuestro y el de su maniático ayudante dentro de la peluquería donde trabajan a manos de dos violentos enmascarados. Pero, ¿qué sentido tiene atracar el local de Gabi? Este claustrofóbico  punto de partida, servirá como escusa para introducirnos en el particular universo de la obra y en el de la propia peluquera, jugando valientemente con los flashback para contarnos no solo la vida de la protagonista, si no la de su preciado local y la evolución del mismo dentro de un barrio tan cambiante como es Malasaña.




El peso interpretativo recae sobre Miriam Díaz-Aroca, quien se encuentra muy agusto en su rol. Jugando con la comedia y el drama con mucha naturalidad, entendiendo muy bien las claves de un personaje tan kitsch además de servir de principal vehículo para que el público entienda la historia. Todo este trabajo no luciría en absoluto, si no fuera por un reparto que la complementa a la perfección, con actores de la talla de Juan Caballero, Mario Alberto Diez y Álex Larumbe (Algunos interpretando varios personajes).


Montgomery nos presenta una propuesta pop, muy gamberra y con unos personajes que no son lo que parecen. Las carcajadas están aseguradas, gracias a unos diálogos muy trabajados y a unas situaciones muy divertidas donde predominan el caos y lo absurdo. Hará que la próxima vez que te cortes el pelo quieras saber que historia hay tras esa persona que tiene las tijeras en la mano.